37¡El mismo Señor que me rescató de las garras del león y del oso me rescatará de este filisteo!Así que Saúl por fin accedió:—Está bien, adelante. ¡Y que el Señor esté contigo!
47Todos los que están aquí reunidos sabrán que el Señor rescata a su pueblo, pero no con espada ni con lanza. ¡Esta es la batalla del Señor, y los entregará a ustedes en nuestras manos!
58—Dime quién es tu padre, muchacho —le dijo Saúl.—Su nombre es Isaí, y vivimos en Belén —contestó David.