16—¿Todavía no lo entienden? —preguntó Jesús—.
28—Apreciada mujer —le dijo Jesús—, tu fe es grande. Se te concede lo que pides.Y al instante la hija se sanó.
30Una inmensa multitud le llevó a personas cojas, ciegas, lisiadas, mudas y a muchas más. Las pusieron delante de Jesús y él las sanó a todas.