18 «Escuchen —les dijo—, subimos a Jerusalén, donde el Hijo del Hombreserá traicionado y entregado a los principales sacerdotes y a los maestros de la ley religiosa. Lo condenarán a muerte.19 Luego lo entregarán a los romanospara que se burlen de él, lo azoten con un látigo y lo crucifiquen; pero al tercer día, se levantará de los muertos».
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