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Mateus 8

2 De repente, un hombre con lepra se le acercó y se arrodilló delante de él.

Señor dijo el hombre, si quieres, puedes sanarme y dejarme limpio.

3 Jesús extendió la mano y lo tocó.

quiero dijo. ¡Queda sano!

Al instante, la lepra desapareció.

4 No se lo cuentes a nadie le dijo Jesús. En cambio, preséntate ante el sacerdote y deja que te examine. Lleva contigo la ofrenda que exige la ley de Moisés a los que son sanados de lepra.8:4 Ver Lv 14:2-32.Esto será un testimonio público de que has quedado limpio.

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