3—Bien —respondió Natán—. Haga usted lo que su corazón le dicte, pues el Señor está con usted.
25»Y ahora, Señor y Dios, reafirma para siempre la promesa que les has hecho a tu siervo y a su casa. Cumple tu palabra
28¡Oh Señor y Dios, tú eres Dios y has prometido tanta bondad a tu siervo! ¡Tus promesas son fieles!