8 Vi a un hombre solitario,
sin hijos ni hermanos.
Nunca dejaba de afanarse;
¡jamás le parecían demasiadas sus riquezas!
«¿Para quién trabajo tanto», se preguntó,
«y me abstengo de las cosas buenas?».
¡También esto es vanidad
y una penosa tarea!
8 Vi a un hombre solitario,
sin hijos ni hermanos.
Nunca dejaba de afanarse;
¡jamás le parecían demasiadas sus riquezas!
«¿Para quién trabajo tanto», se preguntó,
«y me abstengo de las cosas buenas?».
¡También esto es vanidad
y una penosa tarea!