6 arrastrándome a los cimientos de las montañas.
Me tragó la tierra y para siempre
sus cerrojos se cerraron tras de mí.
Pero tú, Señor, Dios mío,
rescataste mi vida de la fosa.
7 »Al sentir que se me iba la vida,
me acordé del Señor,
y mi oración llegó hasta ti,
hasta tu santo templo.