17 Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara18 para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino solo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Tesoros en el cielo
6:22-23 – Lc 11:34-36