Pular para o conteúdo
Publicidade

Provérbios 5

8 Aléjate de la adúltera;

no te acerques a la puerta de su casa,

9 para que no entregues a otros tu vigor

ni tus años a gente cruel;

10 para que no sacies con tu fuerza a gente extraña,

ni vayan a dar en casa ajena tus esfuerzos.

11 Porque al final acabarás por gemir,

cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido.

12 Y dirás: «¡Cómo pude aborrecer la corrección!

¡Cómo pudo mi corazón despreciar la disciplina!

13 No atendí a la voz de mis maestros

ni presté oído a mis instructores.

14 Ahora estoy al borde de la ruina

en medio de toda la comunidad».

Veja também