¡Aleluya!
1 Después de esto escuché que una multitud inmensa gritaba a viva voz en el cielo:
«¡Aleluya! ¡La gloria, el poder y la salvación proceden de nuestro Dios!, 2 porque juzga con justicia y verdad. Ha castigado a la gran prostituta que corrompía la tierra con sus pecados, y ha vengado la sangre de sus siervos que ella derramó».
3 Y añadieron:
«¡Aleluya! ¡Las ruinas de ella humearán eternamente!».