3¡Cuánto ama a su pueblo!Sus santos están en sus manos.Ellos siguieron tus pasos, oh Señor;recibieron sus instrucciones de ti.
27El Dios eterno es tu refugio, y abajo están los brazos eternos.Arroja a tus enemigos delante de ti y grita: "¡Destrúyelos!".
29¡Qué bendiciones tienes, oh Israel!¿Quién más ha sido salvado por el Señor?Él es tu escudo y tu ayudador, él es tu espada triunfal.Tus enemigos se inclinarán delante de ti; y tú pisarás sus espaldas».
2Varios hombres le trajeron a un paralítico tendido en un camastro. Cuando Jesús vio la fe que tenían, dijo al enfermo:—¡Ten ánimo, hijo! ¡Te perdono tus pecados!
22Jesús se volvió y le dijo:—Hija, tu fe te ha sanado. Vete tranquila.Y la mujer sanó en aquel mismo momento.
25y todos salieron. Jesús entró donde estaba la niña y la tomó de la mano. ¡Y la niña se levantó sana!
1Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus que se hallan dispersas por todo el mundo.
5Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios. Él se la dará, porque Dios da a todos en abundancia sin hacer ningún reproche.
21Por eso, despójense de toda suciedad y de la maldad que tanto abunda. De esa manera podrán recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes. Esta palabra tiene poder para salvarles la vida.
3Pero confía en el Señor. Sé generoso y bueno; entonces vivirás y prosperarás aquí en la tierra.
28Porque el Señor ama la justicia y la rectitud. Nunca abandonará a su pueblo. Ellos serán eternamente guardados a salvo; pero los hijos de los que aman la maldad perecerán.
39El Señor salva a los santos. Él es su refugio y salvación en tiempos de tribulación.
8,9—¡Sal de este hombre, espíritu inmundo! —le ordenó Jesús; y luego le preguntó:—¿Cómo te llamas?El demonio le respondió:—Legión, porque somos muchos.
23—Señor —le suplicaba—, mi hija se está muriendo. Ven y pon tus manos sobre ella, porque yo sé que puedes hacer que viva.
34Jesús le dijo:—Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz, que ya no estás enferma.
3—Haz lo que has pensado —dijo Natán—, porque el Señor está contigo.
23¿Qué otras naciones en la tierra han recibido bendiciones similares a las de Israel tu pueblo? Porque tú rescataste de la esclavitud a tu nación escogida, para traer gloria a tu nombre. Tú la rescataste para ti de Egipto, de las otras naciones y de sus dioses.
25»Y ahora, mi Señor y Dios, haz lo que has prometido tocante a mí y a mi familia.
12Serán protegidos los pobres y los humildes, y confiarán en la protección que el Señor les ofrece.
17¡El Señor tu Dios ha llegado para vivir en medio de ti! Él es tu Salvador poderoso, que siempre cuidará de ti. Él se regocijará en ti con gran alegría; te amará y no te acusará.
19El Señor dice: «Castigaré severamente a los que te han oprimido. Salvaré al débil y al indefenso, y reuniré de nuevo a todos los que fueron perseguidos y esparcidos. Daré fama y buen nombre a los que estuvieron exiliados y sufrieron las burlas y la vergüenza.
10«Al Dios nuestro que está en el trono y al Cordero debemos la salvación», gritaban.
14—No, Señor —respondí—. Dímelo.—Estos son los que pasaron por la gran tribulación —me dijo—. Su ropa está blanca porque la lavaron y blanquearon con la sangre del Cordero.
16jamás volverán a tener hambre ni sed, y estarán a salvo del sol abrasador del mediodía.
17El Cordero que está en el trono los alimentará y, como pastor, los conducirá a las fuentes del agua de la vida. Y Dios les enjugará las lágrimas.
6Me ha sorprendido que tan pronto se estén apartando ustedes de Dios, quien les llamó y mostró su amor por medio de Cristo. Ahora han adoptado otro evangelio.
8Que la maldición de Dios caiga sobre cualquiera, sea uno de nosotros o un ángel del cielo, que les predique otro medio de salvación que el que les hemos predicado.
15Sin embargo, Dios me había escogido desde antes que yo naciera, y me llamó por su gracia. Y cuando él quiso
7Pero el Señor es bueno. Cuando llegan la angustia y la desesperación él es el mejor refugio. Protege a todos los que en él ponen su confianza; él conoce bien a los que le son fieles.
9Gente, ¿qué están pensando, que se atreven a desafiar al Señor? ¡Él los destruirá de un solo golpe! ¡Ustedes no tendrán una segunda oportunidad!
11Nínive, de ti ha salido el malvado consejero que se atreve a imaginar que puede hacerle daño al Señor.