7y le dijeron al pueblo:—Tenemos un país maravilloso por delante
8y el Señor nos ama. Él hará que entremos sanos y salvos en la tierra y nos la entregará. Es una tierra muy fértil, una tierra de la que verdaderamente fluye leche y miel.
17»Oh Señor, muestra tu gran poder,
19Perdona los pecados de este pueblo por tu amor magnífico, así como muchas veces los has perdonado desde que salimos de Egipto».
18En la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante.
19En la tercera, un jacinto, un ágata y una amatista.
30Dentro del pectoral pondrás el urim y el tumim,28.30 Aparentemente una forma de suerte sagrada para conocer la voluntad de Dios mediante respuestas simples de «sí» o «no». para que Aarón los lleve junto a su corazón cuando entre en la presencia del Señor. De esta manera llevará siempre, junto a su corazón, el urim y el tumim que le servirán para impartir justicia.
3Cuando oramos a nuestro Dios y Padre, los recordamos constantemente a causa de la fe que tienen y demuestran con hechos, del amor que los empuja al trabajo, y de la esperanza en nuestro Señor Jesucristo que los mantiene firmes.
4Hermanos amados de Dios, sabemos que él los ha escogido.
5Esto lo sabemos porque cuando les anunciamos el evangelio, les llegó no sólo con palabras sino también con el poder del Espíritu Santo y con una gran seguridad. Ustedes saben que cuando estuvimos entre ustedes buscamos sólo su bien.
13—¿Quién eres y de dónde vienes? —le preguntó David.—Yo soy egipcio, siervo de un amalecita —respondió—. Mi amo me dejó atrás hace tres días porque estaba enfermo.
15—¿Puedes decirme adónde fueron? —preguntó David.Y el joven respondió:—Si me promete por el nombre de Dios que no me matará ni me devolverá a mi amo, yo lo guiaré hacia donde ellos están.
3Y, fuera de todo esto, por amor al templo de Dios, ahora entrego todos mis tesoros privados para ayudar a la edificación.
4,5… seguirá mi ejemplo? ¿Quién, por amor al …
13Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre.
17Comprendo, Dios mío, que tú pruebas a los hombres para ver si son buenos. He hecho todo esto inspirado por buenos propósitos, y he observado a tu pueblo cómo ofrece sus obsequios alegremente y de buena voluntad.
18»¡Señor, Dios de nuestros antepasados Abraham, Isaac e Israel, haz que tu pueblo siempre tenga el anhelo de obedecerte, y que el amor de ellos hacia ti nunca se modifique!
4—Su padre fue un amo severo —le expresaron—. ¡Por favor, trátenos mejor, y seremos sus súbditos!
7—Si usted quiere ser el rey —le contestaron—, tendrá que darles una respuesta favorable y tratarlos bondadosamente. Si hace esto, tenga la seguridad de que ese pueblo estará siempre bajo su dirección.
8,9Pero él rechazó el consejo de los ancianos, y pidió la opinión de los jóvenes que se habían criado junto a él.—Amigos míos —les dijo—, ¿qué piensan que debo hacer? ¿Debo ser más complaciente con ellos de lo que fue mi padre?
3y así nadie dude a causa de estos sufrimientos. Ustedes saben bien que para esto se nos destinó.
6Timoteo acaba de regresar de Tesalónica con las buenas noticias de la fe y del amor de ustedes. También nos dice que nos recuerdan con cariño y que tienen tantas ganas de vernos, como nosotros a ustedes.
12Le rogamos al Señor que los haga crecer y que ustedes se amen más unos a otros y a todos, así como nosotros los amamos a ustedes.
2A los santos y fieles hermanos en Cristo que están en la ciudad de Colosas:Que Dios nuestro Padre les conceda su amor y su paz.
4… el Señor y de cuánto amor le tienen al pueblo de …
8fue quien nos contó del gran amor hacia los demás que el Espíritu ha puesto en ustedes.
14quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados.
20Por medio del Hijo, Dios reconcilió con él todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra. Esa paz la logró Dios por medio de la sangre que Jesús derramó en la cruz.
20Tú ya conoces los mandamientos: "No cometas adulterio, no mates, no robes, no digas mentiras para hacerle daño a nadie, respeta a tu padre y a tu madre".
41—¿Qué quieres que haga por ti?—Señor, quiero que me des la vista.
42Jesús le dijo:—¡Recibe la vista! Tu fe te ha sanado.
3Que en ustedes reposen la paz y el amor de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
5A él sea la gloria por los siglos eternos. Amén.
6Me ha sorprendido que tan pronto se estén apartando ustedes de Dios, quien les llamó y mostró su amor por medio de Cristo. Ahora han adoptado otro evangelio.
10Como han visto, no estoy tratando de ganármelos ni de quedar bien con ustedes. Al único que trato de agradar es a Dios. Si todavía buscara agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
5Acaso han olvidado ya las palabras de aliento que como a hijos se les dirige:«Hijo mío, no tomes como algo sin importancia la disciplina del Señor ni te desalientes cuando te reprenda,
6porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo aquel a quien recibe como hijo».
15Asegúrense de que a nadie le falte el amor de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause problemas y envenene a muchos.