46Levántense, vámonos. El traidor se acerca».
48esperaban solamente que Judas identificara con un beso al Maestro.
68—A ver, Mesías, ¡profetiza! —se burlaban—. ¿Quién te acaba de golpear?
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46Levántense, vámonos. El traidor se acerca».
48esperaban solamente que Judas identificara con un beso al Maestro.
68—A ver, Mesías, ¡profetiza! —se burlaban—. ¿Quién te acaba de golpear?
2Lo que me has oído decir en presencia de muchos, enséñalo a creyentes de confianza que, a su vez, lo puedan enseñar a otros.
8Nunca te olvides de Jesucristo, descendiente de David, que resucitó de entre los muertos. Este es mi evangelio;
12Si soportamos nuestros sufrimientos, reinaremos con él. Si negamos a Cristo, él también dirá que no nos conoce;
18que se desviaron de la verdad; ahora dicen que la resurrección de los muertos ya se efectuó, y con ello han debilitado la fe de algunos.
22… a seguir la justicia, la fe, el amor y la …
10Por lo tanto, hagamos el bien a todos cada vez que se presente la oportunidad, y especialmente a los que, por la fe, son de la familia.
11Les escribo de mi puño y letra, ¡y miren con qué letras tan grandes!
15Ya no importa si uno está circuncidado o no; lo que importa es ser parte de la nueva creación.
18Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con cada uno de ustedes. Así sea.
1Por lo tanto, hermanos míos, a quienes Dios ha apartado para sí y que participan en el mismo llamado de la salvación, piensen ahora en Jesús, apóstol y sumo sacerdote de nuestra fe.
6En cambio, Cristo es fiel como Hijo sobre la casa de Dios. Y nosotros somos la casa de Dios si mantenemos hasta el fin nuestra entereza y la esperanza que nos hace sentir orgullosos.
7Como dice el Espíritu Santo:«Si ustedes escuchan hoy su voz,
19Como podemos ver, no pudieron entrar porque no confiaban en él.
6Por eso vivimos confiados y sabemos que cada momento que pasamos en este cuerpo terrenal lo pasamos lejos del Señor.
7Esto lo sabemos por la fe, no por la vista.
8Así que tenemos confianza. ¡Preferimos morir e irnos a morar junto con el Señor!
5Yo he hecho todo de buena fe, pues Abraham me dijo que ella era su hermana. Además, ella también me dijo que él es su hermano. Así que yo no tengo la culpa.
6—Sí, lo sé —le respondió el Señor en un sueño—. Es por eso que te impedí que pecaras contra mí, y no te dejé tocarla.
15—Mi reino está a tu vista —le dijo el rey—. Elige el lugar que más te agrade para vivir.
17Entonces Abraham oró por Abimélec. Y Dios sanó a Abimélec, a su esposa y a sus siervas, y les permitió tener hijos,
3porque son apenas niños en la fe. ¿Acaso no lo demuestra el hecho de que se dejen dominar por los celos y anden en disensiones? ¿No están actuando como meros humanos?
9No somos más que colaboradores de Dios. Ustedes son el huerto de Dios, son el edificio de Dios.
22De ustedes son Pablo, Apolos, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo por venir.
4Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto
8Por su misericordia y por medio de la fe, ustedes son salvos. No es por nada que ustedes hayan hecho. La salvación es un regalo de Dios
16Y a todos nosotros, partes del mismo cuerpo, nos reconcilió con Dios mediante la cruz. ¡Allí en la cruz murió la enemistad!
6Él dio su vida en rescate por todos. Este es el mensaje que Dios, a su debido tiempo, dio a conocer al mundo.
13porque Dios hizo primero a Adán y luego a Eva,
15Pero la mujer se salvará siendo madre y viviendo con buen juicio en la fe, el amor y la santidad.
2llénenme de alegría poniéndose de acuerdo unos con otros, amándose entre ustedes y estando unidos en alma y pensamiento.
12Queridos hermanos, ustedes siempre me han obedecido, no sólo cuando estuve con ustedes sino también ahora que ya no estoy; lleven a cabo su salvación con temor y temblor,
17Y aunque mi vida sea sacrificada como una ofrenda y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría.
24Confío en que el Señor permitirá que yo mismo vaya pronto a verlos.
1Señor, ¡cuánto te amo! Porque eres mi fuerza.
25Señor, ¡qué fiel eres con los fieles! ¡Que intachable eres con los intachables!
46¡Dios vive! Alaben al que es mi gran roca. ¡Exaltado sea Dios mi Salvador!
8pues yo mismo estoy acostumbrado a obedecer las órdenes de mis superiores y también a dar ordenes a mis soldados. Si yo le digo a uno: "Ve" él va, y si le digo al otro: "Ven" él viene. Y si le digo a mi siervo: "Haz esto", él lo hace.
9Jesús, al oír aquel mensaje se asombró, y mirando a la gente que lo seguía dijo:—Ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande.
50Jesús también le dijo a la mujer:—Tu fe te ha salvado; vete tranquila.
22Jesús respondió:—Tengan fe en Dios.
28le preguntaron:—¿Quién te dio autoridad para hacer lo que haces?
29—Les diré con qué autoridad hago esto —les contestó Jesús—, si ustedes me responden a otra pregunta.
2—¿De dónde vienes? —le preguntó el Señor al acusador. Y este respondió: —De rondar la tierra.
3—Bien, ¿te fijaste en mi siervo Job? —preguntó el Señor—. Es el mejor hombre de toda la tierra; hombre que me teme y se abstiene de todo mal. Ha mantenido su fe en mí no obstante haberme incitado tú a que te dejara perjudicarlo sin causa alguna.
6—Haz con él como quieras —respondió el Señor—, pero no le quites la vida.
8Más bien, nosotros predicamos el mensaje de fe que la Escritura enseña:«El mensaje está a tu alcance, en tu boca y en tu corazón».
11Pues las Escrituras afirman que «los que creen en Cristo jamás serán defraudados».
17Así que la fe nace cuando se presta atención a las buenas noticias acerca de Cristo.
9Ese hombre estaba muy atento a la predicación de Pablo. Este, al notarlo, comprendió que aquel hombre tenía suficiente fe para obtener su sanidad.
15—¡Señores! ¿Qué están haciendo? ¡Nosotros somos seres humanos como cualquiera de ustedes! Hemos venido a traerles las buenas noticias de que deben dejar ya estas cosas que no sirven para nada, y que se vuelvan al Dios viviente que hizo los cielos, la tierra, el mar y cuanto en ellos existe.
17aunque nunca las dejó sin algo que hablara de él. ¡Y les dio la lluvia, las buenas cosechas, y llenó de alimentos y alegría los corazones!
22donde fortalecieron a los discípulos y los animaron a seguir firmes en la fe. Les decían que era necesario que entraran al reino de Dios después de pasar por muchas tribulaciones.
27… abierto la puerta de la fe también a los gentiles.
7Jesús se les acercó y los tocó.—Levántense —les dijo—. No tengan miedo.
17—¡Oh generación incrédula y perversa! —dijo Jesús—. ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? ¡Tráiganme al muchacho!
20—Porque tienen muy poca fe —les respondió Jesús—. Si tuvieran siquiera una fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a aquella montaña que se quitara de en medio y se quitaría. Nada les sería imposible.
3Pero esos sacrificios son un recordatorio, cada año, de sus pecados,
22Y puesto que es así, acerquémonos a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, ya que en nuestro interior hemos sido purificados de una mala conciencia y exteriormente hemos sido lavados con agua pura.
31¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios viviente!
38Mi justo vivirá por la fe; pero si se vuelve atrás, no estaré contento con él».
39… sino de los que tienen fe y alcanzan la salvación.
5A él sea la gloria por los siglos eternos. Amén.
6Me ha sorprendido que tan pronto se estén apartando ustedes de Dios, quien les llamó y mostró su amor por medio de Cristo. Ahora han adoptado otro evangelio.
11Hermanos, quiero que sepan que el evangelio que yo predico no es una invención humana.
23Sólo sabían lo que se andaba diciendo: que el antiguo enemigo de los cristianos estaba pregonando la fe que había tratado de destruir.
1Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo porque Dios así lo quiso, escribo al pueblo santo que está en Éfeso y que es fiel en Cristo Jesús.
15Por eso, desde que me enteré de la fe que ustedes han depositado en el Señor Jesús y del amor que demuestran hacia todo el pueblo santo,
16,17no he cesado de recordarlos y dar gracias a Dios por ustedes. Pido constantemente a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que les dé sabiduría y revelación, por medio de su Espíritu, para que lo conozcan mejor.
19Oro también para que comprendan el increíblemente inmenso poder con que Dios ayuda a los que creen en él. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz