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Marcos 7

La fe de una mujer sirofenicia

24 Jesús se fue de allí a la región de Tiro. Entró a una casa y deseaba que nadie supiera su paradero. Pero no lo logró, 25 pues pronto supo de él una mujer, cuya hija estaba endemoniada. Postrada a sus pies, 26 la mujer le suplicó que liberara a su hija del poder de los demonios.

La mujer era griega, pero de nacionalidad sirofenicia.

27 Primero se tiene que alimentar a los hijos le respondió Jesús. No es correcto que uno le quite el alimento a los hijos y lo eche a los perros.

28 Cierto, Señor, pero aun los perrillos comen bajo la mesa las migajas que caen del plato de los hijos respondió la mujer.

29 Entonces dijo Jesús:

Por haberme contestado así, vete tranquila; el demonio ya salió de tu hija.

30 Cuando la mujer llegó a la casa, encontró a su hija reposando en la cama. El demonio ya había salido de ella.

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