Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
1 Entonces Jesús, dirigiéndose al gentío y a sus discípulos, dijo:
2 «¡Cualquiera que ve a estos escribas y fariseos creando leyes se creerá que son "Moisés en persona"! 3 Claro, obedézcanlos. ¡Hagan lo que dicen, pero no se les ocurra hacer lo que ellos hacen! Porque ellos mismos no hacen lo que dicen que se debe hacer. 4 Recargan a la gente de mandamientos que ni ellos mismos intentan cumplir.
5 »¡Y luego se dedican a hacer obras de caridad para que los demás los vean! Para aparentar santidad, se ponen en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en las tiras de pergamino o piel más anchas que puedan encontrar, y procuran que los flecos de sus mantos sean más largos que los de los demás. 6 ¡Ah, y les encanta ir a los banquetes y sentarse a las cabeceras de las mesas, e ir a la sinagoga y sentarse en las primeras sillas! 7 Y cuando andan por las calles, les gusta que les digan: "¡Rabí, rabí!".