4 ―Bien, ¿qué podemos hacer? —preguntó el rey.
Elevé una oración al Dios del cielo pidiendo su ayuda, y le contesté al rey:
―Si agrada a Su Majestad, y si en verdad usted quiere ayudarme, envíeme a Judá, para reconstruir la ciudad de mis padres.
5,6 El rey, que tenía a la reina sentada a su lado, me preguntó cuánto tiempo duraría mi viaje y cuándo pensaba regresar. Entonces fijé una fecha para mi partida, y el rey estuvo de acuerdo.