10 El Señor ordena a los casados, no yo: A la esposa, que no se separe de su esposo. 11 Y si se separa, que permanezca sin casarse, o se reconcilie con su esposo. Y al esposo, que no se divorcie de su esposa.
12 Yo digo a los demás, no el Señor: Si algún hermano tiene esposa no creyente en Cristo y ella consiente en vivir con él, no se divorcie.