13 Porque si la sangre de toros y machos cabríos y la ceniza de la becerra rociada a los impuros santifica para la purificación del cuerpo, 14 ¡cuánto más la sangre de Cristo, Quien se ofreció Él mismo sin mancha a Dios por medio del Espíritu eterno, limpiará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo!