1 Les narró también una parábola con respecto a la necesidad de hablar ellos siempre con Dios y no desmayar: 2 Había un juez en una ciudad que no temía a Dios ni respetaba a hombre.
3 Había también una viuda en aquella ciudad que iba ante él y decía: Hazme justicia contra mi oponente.
4 No quería por un tiempo, pero después de esto se dijo: Aunque no temo a Dios, ni respeto a hombre, 5 por cuanto esta viuda me causa molestia, le haré justicia, no sea que al venir de continuo me agote la paciencia.
6 Y dijo el Señor: Oigan al juez injusto. 7 ¿Dios de ningún modo hará la justicia a sus escogidos que claman a Él día y noche? ¿Demorará en responderles?
8 Les digo que con prontitud les hará justicia. Pero cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará la fe en la tierra?