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Lucas 2

La presentación

22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor:

Todo varón que abre matriz se llamará santo para el Señor,

24 y para dar la ofrenda conforme a lo dicho en la Ley del Señor:

Un par de tórtolas o dos palominos.

Simeón

25 Estaba en Jerusalén un hombre justo y devoto llamado Simeón, quien esperaba la consolación de Israel.

El Espíritu Santo estaba sobre él, 26 Quien le reveló que no moriría antes que viera al Cristo del Señor. 27 El Espíritu lo movió y fue al Templo. Cuando los padres introdujeron al Niño Jesús, para hacer ellos por Él según la costumbre de la Ley, 28 él también lo tomó en sus brazos. Bendijo a Dios:

29 Ahora, Soberano, despide a tu esclavo en paz, según tu Palabra.

30 Porque mis ojos vieron tu salvación,

31 La cual preparaste en presencia de todos los pueblos.

32 Luz para revelación a los gentiles,

Y gloria de tu pueblo Israel.

33 Su padre y su madre estaban maravillados de lo que se decía con respecto a Él.

34 Simeón los bendijo. Dijo a su madre María: Mira, Éste es designado para caída y levantada de muchos en Israel, y como una señal que tiene contradicción 35 para que sean descubiertos los pensamientos de muchos. Y una espada traspasará tu alma.

Ana

36 Estaba allí la profetiza Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella vivió con su esposo siete años desde su virginidad y era de edad avanzada. 37 Era viuda durante 84 años. No se alejaba del Templo y servía noche y día con ayunos y conversaciones con Dios. 38 Ella se presentó en ese momento. Daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

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