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Lucas 7

31 ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación, y a quién son semejantes? 32 Son semejantes a los muchachos que se sientan en una plaza y gritan unos a otros: ¡Les tocamos la flauta y ustedes no bailaron, entonamos una lamentación y no lloraron!

33 Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: ¡Tiene demonio! 34 Viene el Hijo del Hombre, Quien come y bebe, y dicen: ¡Ahí está un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores!

35 Pero la sabiduría es defendida por todos sus hijos.

Un fariseo y una pecadora

36 Uno de los fariseos le rogaba que comiera con él. Al entrar en la casa del fariseo, se reclinó.

37 Ocurrió que una mujer que era pecadora en la ciudad, al saber que estaba reclinado en la casa del fariseo, llevó un alabastro lleno de perfume.

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