Los verdaderos hijos de Dios
1 Ahora, pues, ningún juicio hay para los que están en Cristo Jesús, 2 porque la Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos libró de la ley del pecado y de la muerte.
3 Lo imposible para la Ley por cuanto era débil por causa de la carne, Dios lo resolvió al enviar a su propio Hijo en semejanza de cuerpo pecaminoso como ofrenda por el pecado. Así pronunció sentencia en el cuerpo contra el pecado, 4 para que la exigencia de la Ley se cumpliera en nosotros, los que andamos según el espíritu, no según la naturaleza humana.