8 Pero no olviden, amados hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.Sal 90.4.
9 El Señor no se tarda para cumplir su promesa, como algunos piensan, sino que nos tiene paciencia y no quiere que ninguno se pierda, sino que todos se vuelvan a él.
10 Pero el día del Señor llegará como un ladrón en la noche.Mt 24.43;Lc 12.39;1 Ts 5.2;Ap 16.15. Ese día los cielos desaparecerán en medio de un gran estruendo, y los elementos arderán y serán reducidos a cenizas, y la tierra y todo lo que en ella se ha hecho será quemado.