Pular para o conteúdo
Publicidade

2 Tessalonicenses 2

3 De ninguna manera se dejen engañar. Porque ese día no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, es decir, el hijo de perdición,

4 el cual se opone y se enfrenta a todo lo que se llama Dios o es objeto de culto.Dn 11.36. Llega al grado de sentarse en el templo de Dios y de ocupar su lugar, haciéndose pasar por Dios.

Veja também

2 Tessalonicenses
Ver todos os capítulos de 2 Tessalonicenses