34 Entonces se rasgó los vestidos, puso tela áspera sobre su espalda, y durante muchos días guardó luto por su hijo.
35 Todos sus hijos y todas sus hijas acudieron a consolarlo, pero él no quiso ser consolado, sino que dijo:
«Bajaré al sepulcro, donde está mi hijo, guardando luto por él.»
Y lo lloró su padre.