8 Señor, nuestra esperanza reposa
en el camino de tu justicia;
son tu nombre y tu memoria
el mayor deseo de nuestra alma.
9 Por las noches te desea mi alma,
y mientras haya en mí un aliento de vida,
te buscaré por la mañana
porque, cuando tú pronuncias un juicio,
los que habitan este mundo
aprenden a hacer justicia.