5 Todos los habitantes de Nínive creyeron a Dios y decretaron ayuno, y desde el mayor hasta el menor se vistieron con tela áspera.Mt 12.41;Lc 11.32.
6 Cuando la noticia llegó hasta el rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó sus vestidos, se cubrió con tela áspera y se sentó sobre ceniza;
7 luego ordenó que, por mandato suyo y de sus altos funcionarios, se anunciará en Nínive este decreto:
«Ningún hombre ni animal, ni tampoco ningún buey ni oveja, debe probar bocado ni alimento alguno, ni beber agua.
8 Al contrario, hombres y animales por igual deberán cubrirse con tela áspera y clamar a Dios con todas sus fuerzas. Apártese cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.
9 ¿Quién sabe? Tal vez Dios se arrepienta y el ardor de su ira se calme, ¡y entonces no moriremos!»
10 Y al ver Dios lo que hicieron, y que se habían apartado de su mal camino, también él se arrepintió de hacerles el daño que les había anunciado, y renunció a hacerlo.