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Jeremias 20

14 ¡Pero maldito sea el día en que nací!

¡Maldito el día en que mi madre me dio a luz!

15 ¡Maldito aquel que le anunció a mi padre:

«Felicidades. Ya tienes un varoncito»!

16 ¡Que sea ese hombre como las ciudades

que el Señor destruyó sin misericordia!

¡Que en la mañana y al mediodía

oiga gritos que le anuncien el peligro!

17 Si el Señor no me hubiera dejado nacer,

mi madre habría sido mi sepulcro;

¡me habría quedado en su vientre para siempre!

18 ¿Para qué salí del vientre?

¿Solo para ver trabajos y penurias,

y para pasar mi vida en medio de humillaciones?

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