3Porque el oído prueba las palabras, Como el paladar gusta para comer.
19¿Cuánto menos á aquel que no hace acepción de personas de príncipes, Ni el rico es de él más respetado que el pobre? Porque todos son obras de sus manos.
32Enséñame tú lo que yo no veo: Que si hice mal, no lo haré más.