15Y tú vendrás á tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
19Los Cineos, y los Ceneceos, y los Cedmoneos,
20Y los Hetheos, y los Pherezeos, y los Raphaitas,
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15Y tú vendrás á tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
19Los Cineos, y los Ceneceos, y los Cedmoneos,
20Y los Hetheos, y los Pherezeos, y los Raphaitas,
1Y DURMIO Abías con sus padres, y fué sepultado en la ciudad de David. Y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años.
6Y edificó ciudades fuertes en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado reposo.
7Dijo por tanto á Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas, y barras, ya que la tierra es nuestra: porque hemos buscado á Jehová nuestro Dios, hémosle buscado, y él nos ha dado reposo de todas partes. Edificaron pues, y fueron prosperados.
4Fué pues el mozo, el mozo del profeta, á Ramoth de Galaad.
11Después salió Jehú á los siervos de su señor, y dijéronle: ¿Hay paz? ¿para qué entró á ti aquel loco? Y él les dijo: Vosotros conocéis al hombre y sus palabras.
17… y que les diga: ¿Hay paz?
18… El rey dice así: ¿Hay paz? Y Jehú le dijo: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuélvete tras mí. El …
19… El rey dice así: ¿Hay paz? Y Jehú respondió: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuélvete tras mí.
22Y en viendo Joram á Jehú, dijo: ¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?
1PABLO, apóstol de Jesucristo por la ordenación de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo, nuestra esperanza;
2A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor.
6De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron á vanas pláticas;
15Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
7Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
8Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
20Todo va á un lugar: todo es hecho del polvo, y todo se tornará en el mismo polvo.
20Y el Dios de paz que sacó de los muertos á nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno,
24Saludad á todos vuestros pastores, y á todos los santos. Los de Italia os saludan.
25La gracia sea con todos vosotros. Amén.
1SIMON Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, á los que habéis alcanzado fe igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo:
2Gracia y paz os sea multiplicada en el conocimiento de Dios, y de nuestro Señor Jesús.
6Y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia, y en la paciencia temor de Dios;
12Por tanto di les: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él;
15Y el nombre de la mujer Madianita muerta, era Cozbi, hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián.
16Y Jehová habló á Moisés, diciendo:
2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
15Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, á la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.
18Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor.
2Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
3Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
15Y con esta confianza quise primero ir á vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia;
4Y salió otro caballo bermejo: y al que estaba sentado sobre él, fué dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos á otros: y fuéle dada una grande espada.
16Y decían á los montes y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero:
17Porque el gran día de su ira es venido; ¿y quién podrá estar firme?
14Fué como navío de mercader: Trae su pan de lejos.
25Fortaleza y honor son su vestidura; Y en el día postrero reirá.
27Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde.
1Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, Que anda en sus caminos.
3Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
6Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel.
1Y FUÉ en el día octavo, que Moisés llamó á Aarón y á sus hijos, y á los ancianos de Israel;
13Presentáronle después el holocausto, á trozos, y la cabeza; é hízolos quemar sobre el altar.
16Y ofreció el holocausto, é hizo según el rito.
2Es cierto que al necio la ira lo mata, Y al codicioso consume la envidia.
11Que pone los humildes en altura, Y los enlutados son levantados á salud:
24Y sabrás que hay paz en tu tienda; Y visitarás tu morada, y no pecarás.
2En aquel día cantad de la viña del vino rojo.
5¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz, sí, haga paz conmigo.
8Con medida la castigarás en sus vástagos. El reprime su recio viento en el día del aire solano.
11Y díjome Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.
13Y yo dije: Ah! ah! Señor Jehová! he aquí que los profetas les dicen: No veréis cuchillo, ni habrá hambre en vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.
19¿Has desechado enteramente á Judá? ¿ha aborrecido tu alma á Sión? ¿Por qué nos hiciste herir sin que nos quede cura? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de cura, y he aquí turbación.
1PABLO, apóstol, (no de los hombres ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos),
3Gracia sea á vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo,
5Al cual sea la gloria por siglos de siglos. Amén.
3Bien que Tiro se edificó fortaleza, y amontonó plata como polvo, y oro como lodo de las calles,
6Y habitará en Asdod un extranjero, y yo talaré la soberbia de los Palestinos:
10Y de Ephraim destruiré los carros, y los caballo de Jerusalem; y los arcos de guerra serán quebrados: y hablará paz á las gentes; y su señorío será de mar á mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.
17Porque cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará á los mancebos, y el vino á las doncellas.
1Y FUÉ el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed;
5En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba, ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitadores de las tierras.
7Esforzaos empero vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; que salario hay para vuestra obra.
10Juntáronse pues en Jerusalem en el mes tercero del año décimoquinto del reinado de Asa.