13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos,Lv. 16.15-16. y las cenizas de la becerraNm. 19.9,17-19. rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?