11 (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama),
16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.