1 mas Jesus foi para o Mt 21.1monte das Oliveiras. 2 De madrugada, voltou ao templo, e todo o povo ia ter com ele; e Jesus, Mt 26.55;Jo 8.20sentando-se o ensinava. 3 Os escribas e os fariseus trouxeram uma mulher apanhada em adultério, puseram-na no meio de todos 4 e disseram a Jesus: Mestre, esta mulher tem sido apanhada em flagrante adultério. 5 Lv 20.10;Dt 22.22s.Moisés nos ordenou na Lei que tais mulheres sejam apedrejadas; tu, pois, que dizes? 6 Isso diziam, Mt 16.1;19.3;22.18,35;Mc 8.11;10.2;12.15;Lc 10.25;11.16experimentando-o, Mc 3.2para ter de que o acusar. Jesus, porém, abaixando-se começou a escrever no chão com o dedo. 7 Como eles insistissem na pergunta, Jo 8.10levantou-se e disse-lhes: cp.Mt 7.1;Rm 2.1Aquele que dentre vós está sem pecado cp.Dt 17.7seja o primeiro que lhe atire uma pedra. 8 Tornando a abaixar-se, continuou a escrever no chão. 9 Mas, ouvindo essa resposta, foram saindo um a um, começando pelos mais velhos, ficando só Jesus e a mulher no lugar em que estava. 10 Então, Jo 8.7levantando-se Jesus, perguntou-lhe: Mulher, onde estão eles? Ninguém te condenou? 11 Respondeu ela: Ninguém, Senhor. Disse Jesus: cp.Jo 3.17Nem eu tampouco te condeno; Jo 5.14vai e não peques mais.]
1 Y JESUS se fué al monte de las Olivas. 2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él: y sentado él, los enseñaba. 3 Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio, 4 Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando; 5 Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices? 6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo. 7 Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero. 8 Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra. 9 Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10 Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? 11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.