1,2»La ofrenda para hacer las paces conmigo es muy especial. Por lo tanto, el animal que me ofrezcan se matará a la entrada del santuario, y su sangre será derramada sobre los cuatro costados del altar.
11»La ofrenda para pedirme salud y bienestar deben presentarla de la siguiente manera:
13»Junto con esa ofrenda deberá también presentarme unos panes con levadura.
44 (18) Pero ahora, gracias a mi Dios, estamos en paz en todo el reino. Ya no tenemos enemigos ni grandes problemas.
99 (23) Mis ayudantes la bajarán de las montañas hasta el mar, y la transportarán en forma de balsa hasta donde tú digas. Allí se desatarán las balsas y tú recibirás la madera. Lo que te pido a cambio es que tú me proveas los alimentos que necesito para mi palacio».
12… un pacto, y siempre hubo paz entre ellos.
1717 (31) El rey mandó sacar piedras grandes y costosas para ponerlas como base del templo.
1Dios nos ha aceptado porque confiamos en él. Esto lo hizo posible nuestro Señor Jesucristo. Por eso ahora vivimos en paz con Dios.
10Si cuando todavía éramos sus enemigos, Dios hizo las paces con nosotros por medio de la muerte de su Hijo, con mayor razón nos salvará ahora que su Hijo vive, y que nosotros estamos en paz con Dios.
11… felices, pues ahora vivimos en paz con él por medio de …
21Y si el pecado reinó sobre la muerte, el amor de Dios reinó sobre la vida. Por eso Dios nos ha declarado inocentes, y nos ha dado vida eterna por medio de nuestro Señor Jesucristo.
5Tan escasos están los pastosque los venados, en el campo,dejan abandonadas a sus crías.
13Yo le respondí:«¡Poderoso Dios de Israel! Hay profetas que le aseguran a tu pueblo que no habrá guerra ni van a pasar hambre; dicen que tú los dejarás aquí para siempre, y que vivirán en paz».
19,20… Esperábamos vivir en paz, …
1 versículo omitido (20)
21Demuestra que eres fiel,y no nos rechaces.¡Cumple el tratoque hiciste con nosotros,y no destruyas la bella ciudaddonde has puesto tu trono!
1Hacía mucho tiempo que Dios les había dado paz a los israelitas. Para entonces, Josué ya era viejo,
9porque a medida que ustedes avanzaban él expulsó a naciones grandes y poderosas. Nadie ha podido hacerles frente.
14»Pronto moriré, como todo el mundo. Ustedes saben en su corazón que nuestro Dios no ha dejado de cumplir nada de todo lo bueno que nos prometió. Todo lo que prometió se ha hecho realidad.
2Dios le había ordenado a Moisés repartir los territorios de las nueve tribus y media haciendo sorteos.
10Eso pasó hace cuarenta y cinco años, y todo este tiempo que nuestro pueblo ha andado por el desierto, Dios me ha protegido, tal como lo prometió. ¡Mírame! Ya tengo ochenta y cinco años,
11pero estoy tan fuerte hoy como cuando Moisés me envió a explorar. ¡Y todavía puedo pelear!
15Antes de eso, Hebrón se llamaba Quiriat-arbá, porque Arbá era el nombre del gigante más importante. Después de esto hubo paz en la región.
4Al día siguiente, se levantaron muy temprano y construyeron un altar, donde ofrecieron sacrificios y ofrendas de paz.
9porque al pasar lista ninguno de ese grupo había respondido.
13… para invitarlos a hacer la paz.
21y esperen allí hasta que las jóvenes empiecen a bailar durante la fiesta. Entonces salgan de sus escondites, tome cada uno de ustedes una de esas mujeres, y vuelva con ella a su territorio.
1»Esta advertencia va para ustedes, los sacerdotes:
4,5»Si les advierto esto, es para que sepan que quiero cumplir el pacto que hice con Leví, el antepasado de ustedes. Con ese pacto me comprometí a darle vida y paz; Leví, por su parte, se comprometió a respetarme y honrarme, y así lo hizo. Yo soy el Dios todopoderoso, y les juro que así fue.
7»Ustedes los sacerdotes son mis mensajeros. Su deber es enseñar mis mandamientos a los que me buscan.
12-14y todavía se preguntan por qué Dios ya no recibe con gusto sus ofrendas. Pues ahora, ¡que acabe Dios con quienes hacen eso, no importa que le traigan ofrendas y que llenen de lágrimas su altar! ¡Y que acabe también con quienes ven esto y no hacen nada para impedirlo!»Dios ha visto lo que han hecho todos ustedes: Cuando eran jóvenes, se casaron y se comprometieron a ser fieles a su esposa. Pero no han cumplido con su compromiso.
6»Todos te han traicionado,hasta tu propia familia te maldice.Tal vez te hablen con dulzura,pero no debes confiar en ellos.
7»He abandonado a mi pueblo;lo he dejado en manos del enemigo,
8porque se rebeló contra mí.Se portó conmigo como león salvaje.
9-13¡Y yo que lo considerabaun ave de muchos coloresamenazada por los buitres!»Son muchos los reyes enemigosque vendrán a atacarlo;¡vendrán como animales salvajes,y devorarán a mi pueblo!Alguna vez fue un hermoso viñedo,pero yo mismo lo destruiré,y todo quedará hecho un desierto.»Mi pueblo trabajará en vano;sembrará trigo, pero cosechará espinos.¡Por causa de mi intenso enojose dañarán todas sus cosechas!Los enemigos se reuniránen las lomas del desierto.Todo el país quedará arruinado,pero eso a nadie le importará.¡No habrá paz para nadie!
9Resistan los ataques del diablo; confíen siempre en Dios y nunca duden de él. Ya saben que en todo el mundo otros seguidores de Cristo están sufriendo como ustedes.
11¡Que Dios reine con poder para siempre! Amén.
14Salúdense unos a otros con un beso de hermanos.Le pido a Dios que les dé paz a todos ustedes, los que pertenecen a Cristo.
7el cual decía:«Reciba usted, rey Darío, nuestros saludos y deseos de paz y bienestar.
9,10Averiguamos los nombres de los jefes encargados del trabajo, para que usted esté enterado. Cuando les preguntamos quién les había dado permiso para reconstruir ese templo y levantar los muros de protección,
8Cuando Saúl los contó, eran trescientos mil hombres de Israel y treinta mil de Judá.
14,15Luego Samuel le dijo a la gente: «Vengan, vamos a Guilgal. Hagamos una fiesta, pues ya tenemos rey».Toda la gente se fue a la fiesta, y allí le presentaron a Dios ofrendas de paz.
5Luego ordenó a unos jóvenes israelitas que presentaran a Dios unos toros como ofrenda de paz.
10,11Allí todos estos israelitas vieron al Dios de Israel, y comieron y bebieron, pero Dios no les hizo ningún daño. Bajo los pies de Dios había algo tan brillante como el mismo cielo; ¡hasta parecía un piso de cristal azul!