4Sin embargo, los que habían huido de la ciudad de Jerusalén seguían anunciando las buenas noticias de salvación en los lugares por donde pasaban.
16porque todavía no lo habían recibido. Y es que solo habían sido bautizados en el nombre de Jesús.
19—Denme ese mismo poder que tienen ustedes. Así yo también podré darle el Espíritu Santo a quien le imponga las manos.
24Simón les suplicó:—¡Por favor, pídanle a Dios que me perdone, para que no me vaya al infierno!