26 Jesús les dijo:
—¿Por qué están tan asustados? ¡Qué poco confían ustedes en Dios!
Jesús se levantó y les ordenó al viento y a las olas que se calmaran, y todo quedó muy tranquilo. 27 Los discípulos preguntaban asombrados:
—¿Quién será este hombre, que hasta el viento y las olas lo obedecen?