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Salmos 119

9 Solo obedeciendo tu palabra

pueden los jóvenes corregir su vida.

10,11 Yo te busco de todo corazón

y llevo tu palabra en mi pensamiento.

Manténme fiel a tus enseñanzas

para no pecar contra ti.

12 ¡Bendito seas, mi Dios!

¡Enséñame a obedecer tus mandatos!

13-15 Siempre estoy repitiendo

las enseñanzas que nos diste.

En ellas pongo toda mi atención,

pues me hacen más feliz

que todo el oro del mundo.

16 Mi mayor placer son tus mandatos;

jamás me olvido de ellos.

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