9,10 Con nuestra lengua podemos bendecir o maldecir. Con ella alabamos a nuestro Dios y Padre, y también insultamos a nuestros semejantes, que Dios hizo parecidos a él mismo. Hermanos, ¡esto no debe ser así!
11 De un mismo pozo no puede salir agua dulce y agua amarga o salada. 12 Tampoco da higos un árbol de aceitunas, ni da uvas un árbol de higos.