7 No obstante, desearía que todos fueran como yo, pero cada persona tiene su propio don de Dios. Una persona tiene uno, mientras otra persona tiene otro.
32 Yo preferiría que se mantuvieran libres de tales preocupaciones. Un hombre que no está casado está más atento a las cosas que son importantes para el Señor, y cómo puede agradarle. 33 Pero un hombre que está casado presta atención a lo que es importante en este mundo y cómo puede agradar a su esposa. 34 En consecuencia, su lealtad está dividida. De la misma manera, una mujer o jovencita está atenta a lo que es importante para el Señor para así vivir una vida dedicada tanto en cuerpo como en espíritu. Pero una mujer casada está atenta a lo que es importante en el mundo, y cómo puede agradar a su esposo. 35 Les digo esto para su bien. No intento poner lazo en sus cuellos, sino mostrarles lo correcto a fin de que puedan servir al Señor sin distracciones.