8Si tu mano o tu pie te hacen pecar, córtalo y bótalo. Es mejor que entres a la vida eterna siendo paralítico o cojo, que tener dos manos o dos pies y ser lanzado al fuego eterno.
27El amo tuvo misericordia del siervo, lo liberó y canceló la deuda.
29Su consiervo se lanzó a los pies de este hombre y le rogó: ‘¡Por favor, sé paciente conmigo! ¡Yo te pagaré!’