4 porque es imposible que la sangre de toros y cabras quite los pecados.
11 Todos los sumos sacerdotes ofician en los servicios cada día, una y otra vez, ofreciendo los mismos sacrificios que no pueden quitar los pecados. 12 Pero este Sacerdote, después de ofrecer un solo sacrificio por los pecados, que dura para siempre, se sentó a la diestra de Dios.