1 Después de esto, hubo una celebración judía, así que Jesús fue a Jerusalén. 2 Resulta que junto a la Puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay un estanque llamado "Betesda" en hebreo, con cinco pórticos a los lados. 3 Multitudes de personas enfermas yacían en estos pórticos: —ciegos, cojos, y paralíticos. 4 5:4 5:3b, 4. Estos versículos no están en los primeros manuscritos y parecen haber sido añadidos para explicar el versículo 7. Fueron añadidos con fines informativos: "Allí ellos esperaban que el agua se moviera, porque un ángel del Señor venía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua. Aquél que primero entrara al agua, después de haber sido agitada, era sanado de cualquier enfermedad que tuviera". Parece que esto era lo que algunos creían en ese tiempo. 5 Un hombre que estaba allí, había estado enfermo durante treinta y ocho años. Jesús lo miró, sabiendo que había estado allí por mucho tiempo, y le preguntó: 6 "¿Quieres ser sanado?"
7 "Señor", respondió el hombre enfermo, "No tengo a nadie que me ayude a entrar al estanque cuando el agua es agitada. Mientras trato de llegar allí, alguien llega primero que yo".
8 "¡Levántate, toma tu camilla y comienza a caminar!" le dijo Jesús. 9 De inmediato el hombre fue sanado. Recogió su camilla y comenzó a caminar.
Aconteció que el día que ocurrió esto era sábado.