1 Mientras Jesús caminaba, vio a un hombre que era ciego desde su nacimiento. 2 Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿porqué nació ciego este hombre? ¿Fue él quien pecó, o fueron sus padres?"
3 Jesús respondió: "Ni él, ni sus padres pecaron. Pero para que el poder de Dios pueda manifestarse en su vida, 4 tenemos que seguir haciendo la obra de Aquél que me envió mientras aún es de día. Cuando la noche venga, nadie podrá trabajar. 5 Mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo".
6 Después que dijo esto, Jesús escupió en el suelo e hizo barro con su saliva, el cual puso después sobre los ojos del hombre ciego. 7 Entonces Jesús le dijo: "Ve y lávate tú mismo en el estanque de Siloé" (que significa "enviado"). Así que el hombre fue y se lavó a sí mismo, y cuando se dirigía hacia su casa, ya podía ver.