34 Entonces Simeón los bendijo, y dijo a María la madre de Jesús: "Este niño está destinado para hacer que muchos en Israel caigan y muchos otros se levanten. Es una señal de Dios que muchos rechazarán, 35 y revelará lo que ellos piensan realmente. Para ti será como una espada que atravesará directo a tu corazón".
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