1 Entonces Jesús le habló a la multitud y a sus discípulos: 2 "Los maestros religiosos y los fariseos tienen la responsabilidad de ser intérpretes de la ley de Moisés,23:2 Literalmente, "se sientan en la silla de Moisés". 3 así que obedezcan y hagan lo que ellos les digan. Pero no imiten lo que ellos hacen, porque ellos no practican lo que predican. 4 Ellos colocan cargas pesadas en los hombros del pueblo, pero ellos mismos no mueven ni un dedo para ayudarles. 5 Todo lo que hacen es con el fin de hacerse notar. Ellos se alistan grandes cajas de oraciones23:5 O "filacterias". Estas eran cajas hechas con cuero que se ataban en la frente y los brazos y contenían textos escritos: Éxodo 13:1-6 y Deuteronomio 6:4-9; 11:13-21. para usarlas y colocan largas borlas en sus vestidos.23:5 Estas borlas servían para mostrar su devoción a Dios. Ver Números 15:37-41. 6 Les gusta tener lugares de honor en los banquetes y tener los mejores asientos en las sinagogas. 7 A ellos les gusta que los saluden con respeto en las plazas del mercado, y que la gente les llame ‘Rabí’.23:7 23:7 Esta es una palabra Hebrea que significa "mi gran [señor]", y se usaba como un término que denotaba respeto hacia los maestros religiosos.
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