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Santiago 3:3-8

VBL Versão Bíblia Livre

3 Nosotros ponemos frenos en nuestra boca como los caballos para que nos obedezcan, y así poder dirigirlos hacia donde queremos. 4 Miremos también los barcos: aunque son muy grandes y son impulsados por vientos fuertes, son conducidos por un pequeño timón hacia la dirección que el piloto quiere ir.

5 Del mismo modo, la lengua es una parte del cuerpo muy pequeña, ¡pero hace grandes alardes! ¡Piensen cuán grande incendio puede provocar una pequeña llama! 6 Y la lengua es una llama. Es una espada del mal en medio de las partes del cuerpo. Puede estropearte por completo como persona, y puede derrumbar toda tu vida, pues la enciende el fuego de Gehena3:6 Gehenna: el basurero que estaba afuera de Jerusalén, donde se quemaba la basura. Esta palabra se usa de manera simbólica como destino final de los malvados. Ver nota en Mateo 5:22. . 7 La gente puede dominar todo tipo de animales, ya sean aves, reptiles, y criaturas del mar, 8 pero nadie puede dominar la lengua. Porque es maligna, difícil de controlar, llena de veneno mortal.

Em outras traduções

  1. RVR1960 Biblia Reina Valera 1960

    3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

    6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; 8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

  2. NTV Nova Tradução Vivente

    3 Podemos hacer que un caballo vaya adonde queramos si le ponemos un pequeño freno en la boca. 4 También un pequeño timón hace que un enorme barco gire adonde desee el capitán, por fuertes que sean los vientos. 5 De la misma manera, la lengua es algo pequeño que pronuncia grandes discursos.

    Así también una sola chispa puede incendiar todo un bosque. 6 De todas las partes del cuerpo, la lengua es una llama de fuego. Es un mundo entero de maldad que corrompe todo el cuerpo. Puede incendiar toda la vida, porque el infierno mismo la enciende.3:6 O porque se quemará en el infierno (en griego Gehena).

    7 El ser humano puede domar toda clase de animales, aves, reptiles y peces, 8 pero nadie puede domar la lengua. Es maligna e incansable, llena de veneno mortal.

  3. NVIES Nueva Versión Internacional

    3 Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal. 4 Fíjense también en los barcos. A pesar de ser tan grandes y ser impulsados por fuertes vientos, se controlan por un pequeño timón a voluntad del piloto. 5 Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! 6 También la lengua es un fuego, un mundo de maldad entre nuestros órganos. Contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende fuego a todo el curso de la vida.

    7 El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, reptiles y bestias marinas; 8 pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.

  4. DHH Biblia Dios Habla Hoy

    3 Cuando ponemos freno en la boca a los caballos para que nos obedezcan, controlamos todo su cuerpo. 4 Y fíjense también en los barcos: aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos, con un pequeño timón, los guían por donde quieren. 5 Lo mismo pasa con la lengua;3.5 La lengua: Véase 1.26 n. es una parte muy pequeña del cuerpo, pero es capaz de grandes cosas. ¡Qué bosque tan grande puede quemarse por causa de un pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona. Está encendida por el infierno3.6 Infierno: gr. geenna; véase Mc 9.43 nota. mismo, y a su vez hace arder todo el curso de la vida.Pr 16.27.7 El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, de aves, de serpientes y de animales del mar, y los ha dominado;Gn 1.26;9.2.8 pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal.3.8 Cf. Sal 140.3 (4), citado también en Ro 3.13.

  5. NBLA Nueva Biblia de las Américas

    3 Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo. 4 Miren también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad3:4 Lit. el impulso. del piloto quiere.

    5 Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. ¡Pues qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! 6 También la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno3:6 Gr. guéenna. e inflama el curso3:6 Lit. la rueda. de nuestra vida3:6 O existencia, u origen.. 7 Porque toda clase3:7 Lit. naturaleza. de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el ser3:7 Lit. naturaleza. humano, 8 pero ningún hombre puede domar la lengua. Es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.

  6. LBLA La Biblia de las Américas

    3 Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad3:4 Lit., el impulso del piloto quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno3:6 Gr., guéenna e inflama el curso3:6 Lit., la rueda de nuestra vida3:6 O, existencia, u, origen. 7 Porque todo género3:7 Lit., naturaleza de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el género3:7 Lit., naturaleza humano, 8 pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal.

  7. RVC Reina Valera Contemporánea

    3 A los caballos les ponemos un freno en la boca, para que nos obedezcan, y así podemos controlar todo su cuerpo.

    4 Y fíjense en los barcos: Aunque son muy grandes e impulsados por fuertes vientos, son dirigidos por un timón muy pequeño, y el piloto los lleva por donde quiere.

    5 Así es la lengua. Aunque es un miembro muy pequeño, hace alarde de grandes cosas. ¡Vean qué bosque tan grande puede incendiarse con un fuego tan pequeño!

    6 Y la lengua es fuego; es un mundo de maldad. La lengua ocupa un lugar entre nuestros miembros, pero es capaz de contaminar todo el cuerpo; si el infierno la prende, puede inflamar nuestra existencia entera.

    7 La gente puede domesticar y, en efecto, ha domesticado, toda clase de animales, aves, serpientes y animales marinos,

    8 pero nadie puede domesticar la lengua. Esta es un mal incontrolable, colmado de veneno mortal.

  8. TLA Tradução em Linguagem Atual

    3 Al caballo podemos dominarlo, y hacer que nos obedezca, si le ponemos un freno en la boca. 4 Algo parecido pasa con los barcos. Por grande que sea un barco, y por fuertes que sean los vientos que lo empujan, el navegante puede controlarlo con un timón muy pequeño. 5 Y lo mismo pasa con nuestra lengua. Es una de las partes más pequeñas de nuestro cuerpo, pero es capaz de hacer grandes cosas. ¡Es una llama pequeña que puede incendiar todo un bosque!

    6 Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Puede echar a perder toda nuestra vida, y hacer que nos quememos en el infierno.

    7 Podemos dominar toda clase de animales salvajes, de aves, serpientes y animales del mar, 8 pero no hemos podido controlar nuestra lengua ni evitar decir palabras que dañen. La lengua parece un animal salvaje, que nadie puede dominar y que está lleno de veneno mortal.

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