Crianças
As crianças ocupam lugar especial no coração de Deus. A Bíblia instrui a educá-las, protegê-las e ensiná-las nos caminhos do Senhor desde cedo — formando gerações que temem a Deus.
Herança do Senhor
Os filhos são herança do Senhor. Eles são presentes de Deus — cada criança é um milagre e uma responsabilidade sagrada.
Los hijos que nos nacen
son ricas bendiciones del Señor.
Nuestros hijos crecen como plantas en un jardín;
nuestras hijas son cual columnas labradas
que sostienen la estructura del templo.
Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo;
tú me formaste en el vientre de mi madre.
Te alabo porque estoy maravillado,
porque es maravilloso lo que has hecho.
¡De ello estoy bien convencido!
¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia?
¡Viviendo de acuerdo con tu palabra!
¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia?
¡Viviendo de acuerdo con tu palabra!
11 (12) Vengan, hijos míos, y escúchenme:
voy a enseñarles a honrar al Señor.
Instruir as crianças
Instrui a criança no caminho em que deve andar. A educação cristã é mandamento repetido através de toda a Escritura.
Dale buena educación al niño de hoy,
y el viejo de mañana jamás la abandonará.
Dale buena educación al niño de hoy,
y el viejo de mañana jamás la abandonará.
Dale buena educación al niño de hoy,
y el viejo de mañana jamás la abandonará.
La necedad es parte de las ideas juveniles,
pero se quita cuando se corrige con golpes.
La necedad es parte de las ideas juveniles,
pero se quita cuando se corrige con golpes.
Quien no corrige a su hijo, no lo quiere;
el que lo ama, lo corrige.
El hijo sabio acepta la corrección del padre;
el insolente no hace caso de reprensiones.
No olvides mis enseñanzas, hijo mío;
guarda en tu memoria mis mandamientos,
y tendrás una vida larga
y llena de felicidad.
No olvides mis enseñanzas, hijo mío;
guarda en tu memoria mis mandamientos,
porque el Señor corrige a quien él ama,
como un padre corrige a su hijo favorito.
y mi padre me instruía de esta manera:
«Grábate en la mente mis palabras;
haz lo que te ordeno, y vivirás.
Adquiere sabiduría y buen juicio;
no eches mis palabras al olvido.
Disciplinar com amor
A vara e a repreensão dão sabedoria. A disciplina produz o fruto pacífico da justiça nos que são exercitados por ela.
A golpes y reprensiones se aprende,
pero el hijo consentido avergüenza a su madre.
No dejes de corregir al joven,
que unos cuantos azotes no lo matarán;
Atiende a tu padre, que te engendró;
no desprecies a tu madre cuando sea anciana.
Compra la verdad y la sabiduría,
la instrucción y el entendimiento, ¡y no los vendas!
Maltratar al padre y echar de la casa a la madre
son actos vergonzosos y reprobables en un hijo.
Más vale ser pobre y honrado,
que necio y calumniador.
¡Felices los hijos que deja
quien ha vivido con rectitud y honradez!
Por sus acciones se conoce
si un joven se conduce con rectitud.
El hijo necio es para sus padres
motivo de enojo y amargura.
La corona de los ancianos son sus nietos;
el orgullo de los hijos son sus padres.
La corona de los ancianos son sus nietos;
el orgullo de los hijos son sus padres.
El necio desprecia la corrección de su padre;
el que la atiende, demuestra inteligencia.
El hijo sabio alegra a sus padres;
el hijo necio los menosprecia.
El que cumple la ley de Dios es un hijo inteligente,
pero el que anda con glotones es la vergüenza de su padre.
Hijo mío, atiende la instrucción de tu padre
y no abandones la enseñanza de tu madre,
pues serán para ti un bello adorno:
como un collar o una corona.
»Y ahora, hijos míos, escúchenme;
sigan mi ejemplo y serán felices.
Atiendan a la instrucción;
no rechacen la sabiduría.
Obediência e promessa
Filhos, obedecei a vossos pais no Senhor. Honra a teu pai e tua mãe para que viva muito tempo sobre a terra.
Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo.El primer mandamiento que contiene una promesa es este: «Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra.»
Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor.
Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor.
Ustedes, como hijos amados de Dios, procuren imitarlo.
Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque esto agrada al Señor.
Padres, no hagan enojar a sus hijos, para que no se desanimen.
»Grábate en la mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes.
y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes.
Cumplan sus leyes y mandamientos que yo les doy en este día, y les irá bien a ustedes y a sus descendientes, y vivirán muchos años en el país que el Señor su Dios les va a dar para siempre.»
»Escuchen y cumplan todo lo que les he ordenado, para que a ustedes y a sus hijos les vaya bien siempre, por hacer lo que es agradable y recto a los ojos del Señor su Dios.
Después dijo a los israelitas:
«Piensen bien en todo lo que hoy les he dicho, y ordenen a sus hijos que pongan en práctica todos los términos de esta ley. Porque no es algo que ustedes puedan tomar a la ligera; esta ley es vida para ustedes, y por ella vivirán más tiempo en la tierra que está al otro lado del río Jordán, de la cual van a tomar posesión.»
Crianças e o reino
Deixai vir a mim as crianças. Jesus honrou as crianças como modelo de fé e humildade para todo o seu povo.
Entonces Jesús dijo:
—Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.,
Entonces Jesús dijo:
—Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.,
En aquella misma ocasión los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
—¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?
Jesús llamó entonces a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo:
—Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos.El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño.
y dijo:
—Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos.El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño. Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí.
»No desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues les digo que en el cielo los ángeles de ellos están mirando siempre el rostro de mi Padre celestial.,
En aquel tiempo, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos.
»Dichosos los que trabajan por la paz,
porque Dios los llamará hijos suyos.
Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos comenzaron a reprender a quienes los llevaban. Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo:
—Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.
Luego puso un niño en medio de ellos, y tomándolo en brazos les dijo:
—El que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, no solamente a mí me recibe, sino también a aquel que me envió.
Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres.
Terminado el desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?
Pedro le contestó:
—Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
Jesús le dijo:
—Cuida de mis corderos.
Identidade e crescimento
Somos filhos de Deus pelo Espírito de adoção. Crescer em Cristo é amadurecer em fé, obediência e amor ao próximo.
Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.
Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.
Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: «¡Abbá! ¡Padre!»
Y este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que ya somos hijos de Dios.
La creación espera con gran impaciencia el momento en que se manifieste claramente que somos hijos de Dios.
pues por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios,ya que al unirse a Cristo en el bautismo, han quedado revestidos de Cristo.
Miren cuánto nos ama Dios el Padre, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos. Por eso, los que son del mundo no nos conocen, pues no han conocido a Dios.
Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es.Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro.
Hijitos, les escribo a ustedes porque Dios, gracias a Jesucristo, les ha perdonado sus pecados.
Hijitos, cuídense de los dioses falsos.
Debe saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna;
Pues quien no se preocupa de los suyos, y sobre todo de los de su propia familia, ha negado la fe y es peor que los que no creen.
y han olvidado ya lo que Dios les aconseja como a hijos suyos. Dice en la Escritura:
«No desprecies, hijo mío,
la corrección del Señor,
ni te desanimes cuando te reprenda.
Porque el Señor corrige a quien él ama,
y castiga a aquel a quien recibe como hijo.»
Ustedes están sufriendo para su corrección: Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija? Pero si Dios no los corrige a ustedes como corrige a todos sus hijos, entonces ustedes no son hijos legítimos. Además, cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y los respetábamos. ¿Por qué no hemos de someternos, con mayor razón, a nuestro Padre celestial, para obtener la vida?
Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele; pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de paz y rectitud.
Ellos contestaron:
—Cree en el Señor Jesús, y obtendrás la salvación tú y tu familia.
Huye de las pasiones de la juventud, y busca la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con todos los que con un corazón limpio invocan al Señor.
Lo que me has oído decir delante de muchos testigos, encárgaselo a hombres de confianza que sean capaces de enseñárselo a otros.
Transmitir a fé
Contaremos à geração vindoura os louvores do Senhor. O legado de fé é o maior presente que damos aos nossos filhos.
Yo instruiré a todos tus hijos;
todos ellos tendrán gran bienestar.
Yo instruiré a todos tus hijos;
todos ellos tendrán gran bienestar.
Solo los que viven pueden alabarte,
como hoy lo hago yo.
Los padres hablan a sus hijos
de tu fidelidad.
Pero ¿acaso una madre olvida
o deja de amar a su propio hijo?
Pues aunque ella lo olvide,
yo no te olvidaré.
Yo te llevo grabada en mis manos,
siempre tengo presentes tus murallas.
14 (8) Y al ver que tenían miedo, me puse de pie y dije a los nobles, a los gobernantes y al resto del pueblo: «No les tengan miedo. Recuerden que el Señor es grande y terrible, y luchen por sus compatriotas, por sus hijos e hijas, mujeres y hogares.»
El joven Samuel seguía sirviendo al Señor bajo las órdenes de Elí. En aquella época era muy raro que el Señor comunicara a alguien un mensaje; no era frecuente que alguien tuviera una visión.
No hay para mí mayor alegría que saber que mis hijos viven de acuerdo con la verdad.
No hay para mí mayor alegría que saber que mis hijos viven de acuerdo con la verdad.
no lo ocultaremos a nuestros hijos.
Con las generaciones futuras alabaremos al Señor
y hablaremos de su poder y maravillas.
Dios estableció una ley para Jacob;
puso una norma de conducta en Israel,
y ordenó a nuestros antepasados
que la enseñaran a sus descendientes,
para que la conocieran las generaciones futuras,
los hijos que habían de nacer,
y que ellos, a su vez, la enseñaran a sus hijos;
para que tuvieran confianza en Dios
y no olvidaran lo que él había hecho;
para que obedecieran sus mandamientos