Gentileza
A gentileza é fruto do Espírito e marca do cristão maduro. Palavras suaves, gestos de bondade e amor ao próximo — a Bíblia nos chama a tratar todos com graça e compaixão.
Seja gentil
A vossa gentileza seja conhecida de todos. A palavra branda desvia a ira, e a boa conduta atrai os que estão distantes.
Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca.
La respuesta amable calma el enojo;
la respuesta violenta lo excita más.
Las palabras dulces son un panal de miel:
endulzan el ánimo y dan nuevas fuerzas.
Compórtense sabiamente con los no creyentes, y aprovechen bien el tiempo.Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.
Despedida
(4.7-18)
Dios los ama a ustedes y los ha escogido para que pertenezcan al pueblo santo. Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.
Gentileza como fruto
O fruto do Espírito inclui bondade e amabilidade. Amem uns aos outros com afeição fraternal e tratem bem a todos.
En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley.
Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe.
Conclusión
(6.11-18)
No dejen de amarse unos a otros como hermanos. No se olviden de ser amables con los que lleguen a su casa, pues de esa manera, sin saberlo, algunos hospedaron ángeles.
Por eso, ya no debemos criticarnos unos a otros. Al contrario, propónganse ustedes no hacer nada que sea causa de que su hermano tropiece, o que ponga en peligro su fe.
»No abrigues en tu corazón odio contra tu hermano.
»Reprende a tu prójimo cuando debas reprenderlo. No te hagas cómplice de su pecado.
»No seas vengativo ni rencoroso con tu propia gente. Ama a tu prójimo, que es como tú mismo. Yo soy el Señor.
«Esto es lo que yo ordeno: Sean ustedes rectos en sus juicios, y bondadosos y compasivos unos con otros. No opriman a las viudas, ni a los huérfanos, ni a los extranjeros, ni a los pobres. No piensen en cómo hacerse daño unos a otros.»
Les aseguro que el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.»