Sacrifício
O sacrifício é o coração do evangelho. Jesus entregou tudo por nós na cruz, e somos chamados a oferecer nossas vidas como sacrifício vivo, agradável a Deus.
O sacrifício supremo de Cristo
Jesus deu a própria vida como resgate por muitos. Seu sacrifício na cruz é o ato supremo de amor de toda a história — o Justo morrendo pelos injustos.
Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.
Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud.
—Como ustedes ven, ahora vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros para que se burlen de él, lo golpeen y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.
Le quitaron su ropa, lo vistieron con una capa rojay le pusieron en la cabeza una corona tejida de espinas y una vara en la mano derecha. Luego se arrodillaron delante de él, y burlándose le decían:
—¡Viva el Rey de los judíos!
Jesús gritó con fuerza y dijo:
—¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!
Y al decir esto, murió.
El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos.
Pues cuando nosotros éramos incapaces de salvarnos, Cristo, a su debido tiempo, murió por los pecadores.
O cordeiro sem defeito
Cristo nos resgatou com seu sangue precioso, como cordeiro sem defeito. Ele se ofereceu uma vez por todas para tirar os pecados do mundo.
Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, que fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha.
así también Cristo ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos. Después aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.
Pero si esto es así, ¡cuánto más poder tendrá la sangre de Cristo! Pues por medio del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio sin mancha, y su sangre limpia nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para que podamos servir al Dios viviente.
Pero si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces hay unión entre nosotros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.
En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras;
Traten a todos con amor, de la misma manera que Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio de olor agradable a Dios.
Él se entregó a la muerte por nosotros, para rescatarnos de toda maldad y limpiarnos completamente, haciendo de nosotros el pueblo de su propiedad, empeñados en hacer el bien.
Nosso sacrifício em resposta
Movidos pelo amor de Cristo, somos chamados a oferecer nossas vidas, nossos bens e nosso serviço como sacrifício vivo. Deus se agrada da entrega generosa.
No entreguen su cuerpo al pecado, como instrumento para hacer lo malo. Al contrario, entréguense a Dios, como personas que han muerto y han vuelto a vivir, y entréguenle su cuerpo como instrumento para hacer lo que es justo ante él.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía, la salvará.
Honra al Señor con tus riquezas
y con los primeros frutos de tus cosechas;
Practica la rectitud y la justicia,
pues Dios prefiere eso a los sacrificios.
Vayan y aprendan el significado de estas palabras: "Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios." Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
9 (10) pero yo, con voz de gratitud,
te ofreceré sacrificios;
cumpliré las promesas que te hice.
¡Solo tú, Señor, puedes salvar!»
Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas?
En su oración decía: «Abbá, Padre, para ti todo es posible: líbrame de este trago amargo; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»
Para mí, sin embargo, mi propia vida no cuenta, con tal de que yo pueda correr con gozo hasta el fin de la carrera y cumplir el encargo que el Señor Jesús me dio de anunciar la buena noticia del amor de Dios.