Temor dos homens
O temor dos homens é uma armadilha que paralisa a fé. A Bíblia nos convida a trocar o medo humano pela confiança em Deus, que é nosso refúgio e escudo.
Não temas os homens
Deus é a nossa luz e salvação — de quem teremos medo? A Escritura nos encoraja a não temer aqueles que podem destruir o corpo, mas não a alma.
El Señor es mi luz y mi salvación#Salmo 27 Este salmo consta de dos partes: la primera es una profesión de confianza en el Señor, aun en medio de los mayores peligros (vv. 1-6); la segunda es una súplica individual, que brota de esa actitud confiada (vv. 7-14).
1 (1b) El Señor es mi luz y mi salvación,
¿de quién podré tener miedo?
El Señor defiende mi vida,
¿a quién habré de temer?
Los malvados, mis enemigos,
se juntan para atacarme y destruirme;
pero ellos son los que tropiezan y caen.
Aunque un ejército me rodee,
mi corazón no tendrá miedo;
aunque se preparen para atacarme,
yo permaneceré tranquilo.
No tengan miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; teman más bien al que puede hacer perecer alma y cuerpo en el infierno.
A quién se debe tener miedo
»A ustedes, amigos míos, les digo que no deben tener miedo de los que matan el cuerpo, pero después no pueden hacer más. Yo les voy a decir a quién deben tenerle miedo: ténganle miedo al que, después de quitar la vida, tiene autoridad para echar en el infierno. Sí, ténganle miedo a él.
Confiança em Deus acima do medo
Quando tememos a Deus, o medo dos homens perde o poder. O Senhor está conosco, e se Ele é por nós, quem será contra nós?
3 (4) Cuando tengo miedo, confío en ti.
4 (5) Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en Dios y no tengo miedo.
¿Qué me puede hacer el hombre?,
El Señor está conmigo; no tengo miedo.
¿Qué me puede hacer el hombre?
Así que podemos decir con confianza:
«El Señor es mi ayuda; no temeré.
¿Qué me puede hacer el hombre?»
No les tengas miedo, porque el Señor tu Dios peleará en favor de ustedes."
Tú, hombre, no tengas miedo de ellos ni de lo que te digan, aunque te sientas como rodeado de espinos o viviendo entre alacranes. No tengas miedo de lo que te digan ni te asustes ante la cara que pongan, por muy rebeldes que sean.