18 Huyan, pues, de la prostitución. Cualquier otro pecado que una persona comete, no afecta a su cuerpo; pero el que se entrega a la prostitución, peca contra su propio cuerpo. 20 porque Dios los ha comprado.6.20 Dios los ha comprado: 1 Co 7.23; Ap 5.9; véase Ro 3.24 nota. Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo.
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